Los efectos de la pandemia sobre nuestra salud visual

Ojo
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El ocio digital ya predominaba en nuestras vidas antes de la irrupción de la pandemia, pero ahora todavía acapara más nuestra atención. A esto se suma el teletrabajo que nos tiene horas y horas frente a la pantalla de nuestros ordenadores atados a videoconferencias o reuniones online, entre otras tareas

Los efectos de la pandemia sobre nuestra salud visual

En suma, todas estas nuevas costumbres arrojan un saldo de molestias oculares constantes que no sabemos muy bien cómo paliar, pues la exposición a las pantallas no da tregua. Para colmo, también la mascarilla parece ir en perjuicio de nuestra salud ocular.

Al respecto, los oftalmólogos aseguran que si no la llevamos correctamente ajustada, el aire que exhalamos sube hasta los ojos y favorece el ojo seco.

En definitiva, y por diferentes motivos, la COVID-19 ha puesto en jaque también nuestra salud visual pues prácticamente el 80 % de los oftalmólogos asegura que ésta ha empeorado durante los últimos meses.

No obstante, hay mucho que podemos hacer para tratar de evitar estas molestias. Estas son algunas de las pautas que te ayudarán a cuidar tus ojos: 

  •  No debe faltar nunca una luz adecuada mientras estamos trabajando con estos dispositivos.
  •  Recuerda situarte a una distancia de –al menos– 50 centímetros del ordenador.
  •  Trata de intercalar ciertos descansos para que tu vista no se canse.
  •  Al usar pantallas solemos parpadear mucho menos y esto propicia la sequedad en el ojo. Por este motivo, te animamos a que fuerces el parpadeo o que incluso emplees gotas lubricantes para mejorar la hidratación ocular.
  •  Recuerda acudir al oftalmólogo una vez cada dos años, e incluso antes, si detectas algún problema o anomalía en la visión.

Debemos, además, tratar de racionar el uso de las tecnologías y no abusar de ellas, especialmente durante los momentos de ocio que es cuando tendemos a no medir su consumo. Así, debemos tener en cuenta que, según han observado los oftalmólogos recientemente, problemas como la presbicia o vista cansada podrían comenzar a desarrollarse cada vez a edades más tempranas debido a un mayor uso de dispositivos.

Por lo tanto, la presbicia –ocasionada por la pérdida de flexibilidad del cristalino por el envejecimiento– puede incluso aparecer entre cinco o diez años antes por la influencia de la tecnología. Así, si lo habitual es hablar de un problema que surge a partir de los 40 años, ahora es posible encontrar personas que lo sufren incluso a los 35, algo que era bastante inusual hasta ahora. No en vano, forzamos continuamente la vista de cerca y la lejana apenas la practicamos.

Sin duda, el problema no es menor, pues la presbicia comportará que tengamos dificultades para enfocar de cerca y que, en definitiva, nos veamos obligados a emplear gafas, lentes correctoras o que nos tengamos que someter a una operación para reemplazar el cristalino afectado por el paso del tiempo por una lente artificial.

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