domingo. 24.01.2021 |
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Las difíciles tareas que le esperan a Biden antes y después de iniciar su mandato

El nuevo presidente de Estados Unidos debe unir al país, combatir con eficacia la COVID-19, reconstruir la economía y generar puestos de trabajo

Las difíciles tareas que le esperan a Biden antes y después de iniciar su mandato

Joe Biden, convertido en el 46avo. presidente de Estados Unidos, después de haber alcanzado 290 votos electorales que le han permitido ganar las elecciones del 3 de noviembre, le espera una ardua tarea, la que empezará tan pronto como se inicie la transferencia del poder.

Donald Trump (hasta el momento de escribir esta nota) no ha querido aceptar los resultados e insiste en que estos deben ser resueltos por las cortes.

Sin embargo, los plazos corren, y el 2 de diciembre el Colegio Electoral debe emitir su voto y, de esa manera, ratificar los resultados alcanzados por el voto ciudadano, expresado el mismo 3 de noviembre, o durante las elecciones tempranas, o el enviado por correo postal.

Y el 20 de enero del 2021, Joe Biden estará instalándose en la Casa Blanca y, después de las ceremonias de estilo, asumirá formalmente el cargo.

La primera tarea será conformar un gabinete cuyos integrantes sean profesionales de prestigio y especialistas que lo ayuden a llevar adelante los planes de su Gobierno, tanto los inmediatos como los de mediano y largo plazo, pues tiene un mandato de cuatro años.

Para que los miembros nominados para ocupar las secretarias sean ratificados, sin mayores contratiempos, Biden tendrá que tender puentes con el Senado, controlado por republicanos, y lograr acuerdos. Como político de carrera que es, él conoce a la mayoría de senadores, pues muchos de ellos ocupaban curules en los 8 años en que fue vicepresidente del gobierno de Barack Obama.

La segunda tarea será poner en práctica su plan para controlar a COVID-19, que, en su segunda ola, está provocando decenas de miles de contagios, lo que ha puesto en serios problemas la capacidad hospitalaria en algunos estados, y además de una cifra mayor de muertos.

En el momento que asuma la presidencia, Estados Unidos estará sumido en un crudo invierno y con ello, además de coronavirus, estarán los casos de influenza, que suelen presentarse a veces con características de epidemia.

Paralelamente, tiene que emprender la reconstrucción de la economía. Wall Street y las otras bolsas de valores de todo el mundo comenzaron a subir desde el momento que Biden tomó la delantera en el conteo de votos. Y es que los inversionistas confían en su talento para sacar al país del hoyo en que se encuentra.

La reconstrucción de la economía abarca muchos aspectos: producción, industrias, agricultura y ganadería, minería y la obtención de recursos energéticos, todo esto para fortalecer el crecimiento del PBI, la generación de puestos de trabajo (hasta este momento la desocupación afecta a cerca de 20 millones de estadounidenses), y, sobre todo, relanzar la exportación.

Y porque no también el turismo, tanto internacional como doméstico, manteniendo el cumplimiento de las recomendaciones para poner a salvo a la población.

Todas estas tareas son un tremendo desafío para la nueva administración, puesto que el país lamentablemente está dividido, no porque así lo hayan deseado los demócratas, sino por los discursos incendiarios y divisionistas del presidente Trump dirigidos a sus seguidores.

Biden tiene que sanar heridas y unir a los ciudadanos, porque Estados Unidos es mucho más que las ambiciones personales de pequeños grupos de gente muy deshonesta.

Y la unión de los ciudadanos pasa también por poner punto final a la discriminación racial, a las políticas antiinmigrantes, en las que se han violado impunemente los derechos humanos, pues se han separado en la frontera a padres e hijos, miles de ellos muy pequeños. En este momento hay más de medio millar de niños que fueron mantenidos enjaulados y condenados a no volver nunca más a ver a sus progenitores.

Otra de las tareas arduas será la reconstrucción de la política internacional, y rescatar para Estados Unidos el rol que tiene como la gran potencia que es, y, por lo tanto, debe volver a ocupar los sitios y roles en la ONU, la Unesco, la OMS, la OTAN, que le corresponde, y volver a suscribir los convenios y tratados cuyo cumplimiento beneficia a la humanidad.

No es un trabajo fácil para Joe Biden. Pero, felizmente contará con el apoyo de Kamala Harris, la primera vicepresidenta afroamericana de origen hindú que llega a tan alto cargo, quien será su brazo derecho.

 

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