jueves. 29.10.2020 |
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Fiesta y lujos en la isla privada de Pablo Escobar: un monumental fraude revelado por el FBI

El que sería el festival de música más exclusivo no fue exclusivo ni fue festival ni hubo música. Fue un fraude que llegó a manos del FBI. Uno de sus organizadores está tras las rejas. Esta es la historia
Fiesta y lujos en la isla privada de Pablo Escobar: un monumental fraude revelado por el FBI

El vídeo prometía lujos en una isla privada de las Bahamas que alguna vez perteneció a Pablo Escobar, el capo del narcotráfico. También mostraba a cerdos bebés nadando sobre aguas cristalinas y jóvenes corriendo entre la arena del Caribe.

Una voz aseguraba la mejor “experiencia musical inmersiva” durante “dos fines de semana transformadores”, incluido alojamiento y comida de alta gama.

Las entradas costaban entre $ 450 y $ 250.000, y se agotaron en menos de 48 horas. Las expectativas eran altas. El Fyre Festival fue promocionado incluso por la modelo y empresaria estadounidense Kendall Jenner, a quien se le pagó $ 250.000 por un post, según una investigación del Buró Federal de Investigaciones (FBI).

Pero la isla privada ni había sido de Pablo Escobar —le perteneció a otro narcotraficante, George Jung— ni la fiesta llegó a suceder. Han pasado tres años desde que ese monumental fraude salió a la luz gracias al FBI.

¿Cómo acabó este espectáculo en los expedientes judiciales de Estados Unidos? Un documental de Netflix intenta dar algunas respuestas y aborda las secuelas de sus víctimas.

Los organizadores y lo que dice el FBI

Cuando los 5.000 asistentes llegaron a Exumas, un grupo de islas que forman parte de las Bahamas, descubrieron que los alojamientos de lujo eran en realidad campamentos improvisados en la playa, algunos aún sin montar, donativos para los afectados del huracán en Puerto Rico.

No recibieron langostas ni champaña, sino apenas un táper con un sándwich de queso con ensalada al lado. Ningún organizador se apareció aquel abril de 2017. Las redes sociales estallaron y se inundaron de memes. El aeropuerto local colapsó con la gente protestando para regresar a casa.

“Pijos tontos”, “estafados por ilusos”, eran algunos comentarios en las plataformas sociales.

El agente especial Matthew Taylor, supervisor de la investigación desde la oficina local del FBI en Nueva York, indicó que Billy McFarland —uno de sus organizadores junto al rapero Ja Rule― montó una red perfectamente organizada para cometer la estafa.

Para ello fundó la compañía Fyre Media un año antes y una aplicación que fue diseñada para contratar celebridades para eventos especiales.

De acuerdo a una reseña publicada por el FBI, el negocio “parecía ser una oportunidad para captar una base de clientes de jóvenes adinerados. El argumento de venta de McFarland fue sólido, y al menos 80 inversores aportaron más de $ 24 millones para ser parte de él”.

Hoy Billy McFarland cumple una condena de seis años de cárcel. “Era un vendedor creíble y habilidoso. Representó a Fyre Media como muy rentable para los posibles inversores para atraerlos, lo cual era una mentira. El argumento de venta finalmente funcionó, y convenció a las personas de invertir en lo que pensaban que era una oportunidad lucrativa", aseguró el agente Taylor.

McFarland, de 26 años, utilizó declaraciones financieras falsas sobre la empresa y les dijo a sus inversores que una empresa de capital de riesgo invertiría en Fyre Media.

De hecho, la empresa de capital riesgo no había accedido a invertir porque no había examinado los documentos que les proporcionó McFarland. (Al final, esos documentos resultaron ser fraudulentos). Fyre Media ganó sólo una pequeña fracción del dinero, y completó algunas de las reservas de celebridades para el Fyre Festival, que McFarland había reclamado a sus inversores.

Billy McFarland también les dijo a los inversionistas que había comprado un seguro de cancelación de eventos para el festival para que pudieran recuperar su inversión si el festival no funcionaba como estaba planeado. En realidad, nunca compró el seguro y los inversores perdieron su dinero.

Después de que el FBI desveló su modus operandi, fue arrestado y acusado de fraude electrónico en 2017. En octubre de 2018, fue sentenciado a seis años de prisión y la jueza federal Naomi Buchwaldle le ordenó devolver $ 26 182.386.

“El remordimiento que siento es aplastante. Vivía todos los días con el peso de saber que literalmente destruí las vidas de mis amigos y familiares", se le escucha decir en el documental, estrenado en 2019. Según el FBI, el dinero que se pudo recuperar mediante el proceso de decomiso de activos se devolverá a las víctimas, si es posible, aunque probablemente sea una pequeña parte de lo que se perdió.

Por su parte, el rapero Ja Rule fue absuelto en noviembre de 2019 de cualquier delito, lo que significa que eludió una demanda de $ 100 millones. Incluso se presentó así mismo como una víctima de Billy McFarland.

El documental de Netflix también recoge el drama de MaryAnn Rolle, estafado con $ 50,000 en ahorros de toda su vida para alimentar al equipo del festival y a los asistentes.

Ella fue el trágico recordatorio de que había víctimas genuinas en medio del colapso. Quizá, por ello, los espectadores del documental se unieron rápidamente a su desgarradora causa y donaron a una campaña de GoFundMe que recaudó más de $ 233.700.

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