Perú cierra una campaña electoral marcada por las enormes cifras de la pandemia

Perú cierra una campaña electoral marcada por a enormes cifras de la pandemia
Perú cierra una campaña electoral marcada por a enormes cifras de la pandemia

Registra la mayor tasa de mortalidad por covid del mundo. Los sondeos auguran un empate técnico entre Keiko Fujimori y Pedro Castillo

Perú cierra una campaña electoral marcada por las enormes cifras de la pandemia

Perú se acerca al final de la peor campaña presidencial posible tras conocer la actualización de las cifras de la pandemia, como si se tratara de una hecatombe tras otra. De los casi 68.000 decesos que se habían computado hasta esta semana se ha pasado a 180.764, lo que convierte al país andino en el quinto del mundo con más muertes y el cuarto del continente tras Estados Unidos, Brasil y México.

Una tragedia nacional y un salto impredecible desde el decimoquinto puesto hasta el actualizado, producto de que el gobierno ha ajustado los criterios técnicos utilizados, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hasta ahora sólo se contabilizaba a los fallecidos con una PCR positiva y ahora se le han sumado seis criterios más, incluyendo imágenes radiológicas.

El Sistema Nacional de Defunciones ya había advertido previamente que existía una subestimación en el número de fallecidos, lo que movió al gobierno a crear un gabinete de expertos. El 70% de los fallecidos bajo la nueva evaluación son adultos mayores.

De esta forma, Perú se convierte en el país con mayor tasa de mortalidad de todo el planeta en relación a su población. Y en una región en la que hoy el virus avanza a mayor velocidad, con brotes tan fuertes como el de Argentina, lo que ha provocado su renuncia a organizar la Copa América de fútbol. Hasta ahora sólo India (331.607 muertes) aparece en el ranking entre los gigantes americanos EEUU (594.565), Brasil (461.931) y México (223.455).

Violeta Bermúdez, presidenta del Consejo de Ministros, hizo suyas las palabras de la OMS, que "estima que el número de fallecidos por covid-19 es 2 ó 3 veces mayor que las cifras oficiales que se reportan por cada país a nivel mundial".

LAS ENCUESTAS VATICINAN UN EMPATE TÉCNICO

En semejante tesitura, con el consiguiente impacto emocional para el país, los dos candidatos cerraron este jueves sus campañas con más de lo mismo: dos visiones extremas del país. La diferencia de votos obtenida por Pedro Castillo (18,92%) en primera vuelta ante Keiko Fujimori (13,41%) se ha disipado de tal forma que ha provocado que la mayoría de las encuestas apuesten por un empate técnico.

"El electorado conoce a Keiko Fujimori y sus políticas. El factor determinante sigue siendo cómo interpreta el electorado a Pedro Castillo, si como un extremista vinculado con Sendero Luminoso o un outsider de izquierda que es más moderado?", resume para EL MUNDO el analista John Polga-Hecimovich.

Ninguno de los dos lo tiene fácil para convencer a unos votantes indecisos que ya no son tantos, menos del 20%, y que acabarán por decidir a quién se tiene menos miedo de los dos, si al sindicalista de la izquierda radical que no ha logrado quitarse de encima la sombra del comunista Vladimir Cerrón, el jefe de su partido, Perú Libre, o la hija del dictador y su populismo de extrema derecha, sobre la que se cierne una investigación por corrupción con petición de 30 años de cárcel realizada ya por la Fiscalía.

"Será importante ver cuántos votos logra sacar Castillo del centro y de la derecha; tiene apoyo ahí que refleja una línea de antifujimorismo y su base evangélica", añade el experto.

"AMBOS SON UNA VERGÜENZA Y UN PELIGRO"

El último debate celebrado entre ambos candidatos tampoco ha despejado grandes dudas, más allá de que Castillo no convence en el cuerpo a cuerpo y de que Fujimori, con más tablas políticas, ha desplegado una serie de propuestas que parecen imposibles. "Ninguno le ofrece al país un horizonte esperanzador para el Bicentenario", sentencia el sociólogo Juan Luis Dammert.

Perú celebra el año que viene 200 años de su independencia en medio de una enorme crisis política, que se ha llevado por delante a tres presidentes en una sola legislatura y que mantiene a varios ex mandatarios entre rejas o en espera de juicio.

Las debilidades programáticas de Castillo se han multiplicado ante la ineficacia del equipo que le rodea, pese a lo que sigue apareciendo como el candidato antisistema. Algunas de sus propuestas son estrambóticas como el veto a las importaciones de productos básicos. Su gran apuesta, siguiendo el modelo bolivariano, es implantar una Asamblea Constituyente para reformar el sistema político a su conveniencia con una Carta Magna a la medida.

La elección por el "mal menor", como precisó el escritor Mario Vargas Llosa, quien ha dado su apoyo condicionado, junto a un grupo de intelectuales y empresarios, a Fujimori, incluso la han forzado a que firme un documento con el compromiso de preservar la democracia.

"La única certeza es que ambos candidatos son una vergüenza y un peligro. Una pandemia dentro de la pandemia", claudicó el escritor Luis Yslas.

 

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