Opinión

Latinoamérica de nuevo ante el peligro de la violencia política

Latinoamérica de nuevo ante el peligro de la violencia política

Los que fuimos parte de lo que se conoce como la generación del setenta (en realidad la generación empezó su andadura política a mediados de los años sesenta) conocimos la violencia política. Y la sufrimos.

Centenares de miles de jóvenes de toda  Latinoamérica se movilizaban  en aras de una imaginaria y utópica “revolución”; querían cambiarlo todo; y rechazaban la democracia tradicional y muchos se enrolaban en organizaciones armadas que llevaban a un camino sin retorno.  

Tres hechos determinaron esa rebelión mundial contra el orden establecido:

—la revolución cubana de 1959, que impresionó vivamente a la juventud. Lo que apenas se sabía era que dirigentes cubanos, encabezados por el Ché Guevara,  promovían “exportar la revolución” a los demás países del área; y la exportaron. Entrenando jóvenes guerrilleros por toda Latinoamérica. Los dirigentes de Montoneros en Argentina pasaron directa o indirectamente por Cuba antes o durante y después de su acción armada. Y luego de la derrota mandaban sus hijos pequeños a Cuba para su guarda y educación (Juan B. Yofre, Fue Cuba).

—el mayo del 68, una rebelión difusa que iniciada en París se difuminó por el mundo.

—el cambio en los usos y costumbres de los jóvenes; las postrimerías del “hipismo” y el rechazo a la familia se juntaban con la píldora femenina; se pavoneaba del “amor libre”.

Pensábamos que la historia nos acariciaba. Pocos advirtieron lo que se venía. Solo en Argentina la quimérica “revolución” se llevó la vida de 15.000 militantes.

Hoy los pases antidemocráticos y la violencia política vuelven a amenazar a América Latina. Por eso advertimos. Y pñor eso recordamos aquello de Eli Wiesel quien inmortalizó la frase «aquí no puede pasar». Sobreviviente de los campos de concentración de Auschwitz y Buchenwald (suerte que no corrieron su madre, padre y hermana que fueron asesinados) Wiesel contaba que apenas tomado el poder por los nazis, un viajero (siempre hay un «loco» solitario que advierte) llegó a un pequeño pueblo perdido en las montañas de Hungría y les contaba que los nazis habían llegado a Budapest y que habían empezado a perseguir y exterminar a los prisioneros en especial a los judíos. Confiados en la lejanía de su pueblo y lo alejado de la política de su pequeña aldea en las montañas, los habitantes de ese perdido lugar rechazaban al viajero y negaban todo peligro con aquella frase: «aquí no va a llegar» o «aquí no puede pasar». Pero el nazismo llegó. Y pasó lo que no se quería creer que pasaría.

¿Cuál es la situación hoy en Latinoamérica?:

 Colombia: hace pocos días atentaron con disparos contra el helicóptero que llevaba al presidente de gobierno Iván Duque. Las imágenes del helicóptero atacado  son escalofriantes. El ministro de Defensa de Colombia, Diego Molano, ha apuntado a una alianza entre la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Frente 33 de disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como responsable del ataque. Se deduce que las organizaciones armadas terroristas nunca dejaron de actuar pese al cacareado Acuerdo de Paz entre el gobierno y la guerrilla.

Perú: Daniel Córdova, quien ejerció como ministro de la Producción durante el gobierno del expresidente Martín Vizcarra, ha pedido a la Organización de Estados Americanos (OEA) una auditoría de la segunda vuelta de las elecciones de Perú y ha insistido en que hubo fraude. Pero la otra parte Aníbal Torres  asesor legal del partido Perú Libre, , ha advertido este domingo 27 de junio que, si no proclaman a Pedro Castillo presidente de Perú, «correrá mucha sangre en el país».

Chile: La crisis se desató cuando el gobierno del presidente Sebastián Piñera decidió subir el precio del pasaje del Metro; fue el pretexto para la violencia que tomó las calles de la capital chilena, Santiago, con quema de diversas estaciones de metro y buses, saqueo de supermercados y ataques a cientos de instalaciones públicas. Hoy el candidato del Partido Comunista, Daniel Jadue, lidera las intenciones de voto de cara a las próximas elecciones presidenciales de Chile, previstas para el 21 de noviembre

Nicaragua: Cristiana Chamorro candidata opositora al dictador Daniel Ortega quería enfrentarse al gobernante nicaragüense en las próximas elecciones de noviembre: Chamorro fue detenida el miércoles.

La judicatura controlada por Ortega acusa a Chamorro de "gestión abusiva y falsedad ideológica en concurso con lavado de dinero, bienes y activos”. Al mismo tiempo, la fiscalía solicitó su inhabilitación para las elecciones.

Venezuela: El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró este lunes, cuando se cumplen 47 años del establecimiento de relaciones entre su país y China, que las dos naciones están "más unidas que nunca" en lo que calificó como una "hermandad indestructible"

Argentina: Cristina Kirchner lidera un proceso que pone al país al borde del enfrentamiento violento. El país está dividido en mitades irreconciliables. Cuando ganó una elección hace unos años el subconsciente la traicionó y prometió delante de una multitud enardecida “ahora vamos por todo”. Ese “vamos por todo” significa llevar a Argentina hacia Maduro, Cuba, el Grupo de Puebla, China. etc. Macri fue un presidente “light” que al  igual que Piñera en Chile y otros no se dan cuenta a quienes enfrentan.

Conclusión: Casi sin darnos cuenta la violencia antidemocrática se coló en el continente por los resquicios de la pobreza, la falta de trabajo, la corrupción de los partidos políticos y el narcotráfico. ¿Puede pasar que una democracia delegativa de baja intensidad (Guillermo O’Donell) sumado al activismo de izquierda (y cuando no de extrema izquierda) más el narcotráfico pongan en peligro la paz y el desarrollo democrático? Un pensamiento “buenista” y “políticamente correcto” diría el mantra “aquí no puede pasar”. Pero nosotros nos acordamos de nuestra dolorosa experiencia de los 70’, nos acordamos de Eli Wiesel y su familia exterminada, respiramos hondo y haciendo el papel del “loco solitario” advertimos: cuidado con los extremismos que nos llevan a la violencia política.

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